
Como madre contínuamente busco formas de cómo transmitirles a mis hijos, conocimientos para cuando ya no esté yo más a su lado. Darles fortaleza para sobrevivir en un mundo que no es fácil, ternura para que puedan percibir y apreciar las maravillas que nuestro Creador nos regala, la dosis correcta de obediencia y rebeldía para que sepan vivir en una sociedad que tiene reglas, pero también para que puedan pelear sus propias batallas cuando consideren que esas reglas no responden a las necesidades de sus semejantes y del momento.
Educarlos en el trabajo y las consecuentes satisfacciones que nos brinda, cómo puedo enseñarles la dicha que se siente comprar su primer carro o su primera casa, si desde pequeños les complazco en todos sus antojos sin que les cueste esfuerzo? Hay que entender que no siempre estaremos a su lado y ese día será nuestro examen final como padres.
Que sepan valorar a los seres humanos por sus cualidades, no por sus cantidades, que no necesiten del aplauso externo, sino que aprendan a buscar en sí mismos la gratificación que deriva de una labor bien realizada o de un trabajo cumplido, que ante las adversidades busquen en Dios respuesta a sus preguntas y eleven a El la mirada cuando todo parece sin sentido.
Cuando tengamos la certeza de que nuestros pequeños, no son más nuestros pequeños y estemos seguros de que pueden volar sin nuestras alas, solo entonces habremos cumplido con nuestra misión en la Tierra. La misión de hacer hombres y mujeres capaces de asumir su vida como algo personal, en cuyo proyecto, los resultados dependerán solo de las decisiones que han tomado como seres humanos, no de las circunstancias que la vida les ha brindado.
Educarlos en el trabajo y las consecuentes satisfacciones que nos brinda, cómo puedo enseñarles la dicha que se siente comprar su primer carro o su primera casa, si desde pequeños les complazco en todos sus antojos sin que les cueste esfuerzo? Hay que entender que no siempre estaremos a su lado y ese día será nuestro examen final como padres.
Que sepan valorar a los seres humanos por sus cualidades, no por sus cantidades, que no necesiten del aplauso externo, sino que aprendan a buscar en sí mismos la gratificación que deriva de una labor bien realizada o de un trabajo cumplido, que ante las adversidades busquen en Dios respuesta a sus preguntas y eleven a El la mirada cuando todo parece sin sentido.
Cuando tengamos la certeza de que nuestros pequeños, no son más nuestros pequeños y estemos seguros de que pueden volar sin nuestras alas, solo entonces habremos cumplido con nuestra misión en la Tierra. La misión de hacer hombres y mujeres capaces de asumir su vida como algo personal, en cuyo proyecto, los resultados dependerán solo de las decisiones que han tomado como seres humanos, no de las circunstancias que la vida les ha brindado.


Muy cierto!!
ResponderEliminarCreo que también nosotros, como padres, debemos educarnos en la idea de que no estaremos siempre ahí y que debemos pensar como si cada minuto fuera el último de nuestras vidas. Es difícil lograrlo...
Me alegro por tí, porque decidiste tomar un poco de tu tiempo para reflexionar y compartir tus ideas y pensamientos con los demás...
ResponderEliminarPienso que este tema es muy importante, y debemos trabajarlo con nuestros hijos diariamente, para lograr que sean personas independientes, sanas emocionalmente y con deseos de ser mejores personas cada dia...