
Hace unos minutos acabé de ver la película El día que la Tierra se detuvo o su título en inglés Day the Earth stood y la verdad es que se constituye en una llamada más de alerta sobre el daño que estamos haciendo a nuestro planeta y las consecuencias que ello nos traería.
En un típico lenguaje hollywoodense, lleno de fantasía y ciencia ficción, se narra la historia de unos alienígenas que vienen a destruir a la raza humana para defender o recuperar La Tierra para las demás especies. Hay un diálogo en el cual una ministra le dice al enviado, nuestro planeta, refiriéndose a la Tierra y el le contesta que no nos pertenece. Es allí donde se nos recuerda que de los millones de especies que lo habitan nosotros somos una muy ínfima parte, pero esa pequeña porción está logrando que pronto ya no haya lugar para nadie.
Y es aquí donde aterrizo a nuestra realidad?
Qué derecho tienen los empresarios dominicanos de utilizar una porción bendita de nuestra patria como son Los Haitises para instalar una cementera? es que dentro de los 48,400 kms2 que componen nuestro país no hay otro lugar más idóneo?. No soy experta en biología, ni zoología, ni ninguna ciencia parecida para saber con certeza qué tipo de daño puede ocasionar tal antojo. Pero el sentido común me indica que DEBE haber algún otro lugar que no esté ni remotamente cerca de ese paraíso único en el mundo que nos regaló Dios, en el cual se beneficie el país y los empresarios.
Qué derecho tienen los políticos de disponer de nuestra Patria como que fueran los dueños absolutos de ella? Les recordamos que están en las esferas de poder por nosotros y para servir a nuestro país, no para servirse de él.
Nos toca a nosotros hacer conciencia y educar a nuestros jóvenes en el respeto a la naturaleza. Hay muchas escuelas y colegios en los cuales se toca ese tema y escucho con orgullo a los niños peleando con los adultos cuando ven que se tira basura en la calle o en los campos, y cuando queremos sabotear el delicado equilibrio de la naturaleza. Pero aún hay mucho trabajo por delante. Es hora de que nos demos cuenta de que no somos un país blindado, ni ajeno al mundo, ni en las cuestiones económicas y mucho menos en las ecológicas. Si hacemos algo diferente en nuestro entorno y le enseñamos a alguien cercano a nosotros a respetar las Maravillas que nuestro Creador nos ha obsequiado, aún habrá esperanza, aún habrá sueños, aùn habrà Tierra.
En un típico lenguaje hollywoodense, lleno de fantasía y ciencia ficción, se narra la historia de unos alienígenas que vienen a destruir a la raza humana para defender o recuperar La Tierra para las demás especies. Hay un diálogo en el cual una ministra le dice al enviado, nuestro planeta, refiriéndose a la Tierra y el le contesta que no nos pertenece. Es allí donde se nos recuerda que de los millones de especies que lo habitan nosotros somos una muy ínfima parte, pero esa pequeña porción está logrando que pronto ya no haya lugar para nadie.
Y es aquí donde aterrizo a nuestra realidad?
Qué derecho tienen los empresarios dominicanos de utilizar una porción bendita de nuestra patria como son Los Haitises para instalar una cementera? es que dentro de los 48,400 kms2 que componen nuestro país no hay otro lugar más idóneo?. No soy experta en biología, ni zoología, ni ninguna ciencia parecida para saber con certeza qué tipo de daño puede ocasionar tal antojo. Pero el sentido común me indica que DEBE haber algún otro lugar que no esté ni remotamente cerca de ese paraíso único en el mundo que nos regaló Dios, en el cual se beneficie el país y los empresarios.
Qué derecho tienen los políticos de disponer de nuestra Patria como que fueran los dueños absolutos de ella? Les recordamos que están en las esferas de poder por nosotros y para servir a nuestro país, no para servirse de él.
Nos toca a nosotros hacer conciencia y educar a nuestros jóvenes en el respeto a la naturaleza. Hay muchas escuelas y colegios en los cuales se toca ese tema y escucho con orgullo a los niños peleando con los adultos cuando ven que se tira basura en la calle o en los campos, y cuando queremos sabotear el delicado equilibrio de la naturaleza. Pero aún hay mucho trabajo por delante. Es hora de que nos demos cuenta de que no somos un país blindado, ni ajeno al mundo, ni en las cuestiones económicas y mucho menos en las ecológicas. Si hacemos algo diferente en nuestro entorno y le enseñamos a alguien cercano a nosotros a respetar las Maravillas que nuestro Creador nos ha obsequiado, aún habrá esperanza, aún habrá sueños, aùn habrà Tierra.


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