domingo, 22 de marzo de 2009

Eduquemos a nuestros hijos para nuestra ausencia



Como madre contínuamente busco formas de cómo transmitirles a mis hijos, conocimientos para cuando ya no esté yo más a su lado. Darles fortaleza para sobrevivir en un mundo que no es fácil, ternura para que puedan percibir y apreciar las maravillas que nuestro Creador nos regala, la dosis correcta de obediencia y rebeldía para que sepan vivir en una sociedad que tiene reglas, pero también para que puedan pelear sus propias batallas cuando consideren que esas reglas no responden a las necesidades de sus semejantes y del momento.

Educarlos en el trabajo y las consecuentes satisfacciones que nos brinda, cómo puedo enseñarles la dicha que se siente comprar su primer carro o su primera casa, si desde pequeños les complazco en todos sus antojos sin que les cueste esfuerzo? Hay que entender que no siempre estaremos a su lado y ese día será nuestro examen final como padres.

Que sepan valorar a los seres humanos por sus cualidades, no por sus cantidades, que no necesiten del aplauso externo, sino que aprendan a buscar en sí mismos la gratificación que deriva de una labor bien realizada o de un trabajo cumplido, que ante las adversidades busquen en Dios respuesta a sus preguntas y eleven a El la mirada cuando todo parece sin sentido.

Cuando tengamos la certeza de que nuestros pequeños, no son más nuestros pequeños y estemos seguros de que pueden volar sin nuestras alas, solo entonces habremos cumplido con nuestra misión en la Tierra. La misión de hacer hombres y mujeres capaces de asumir su vida como algo personal, en cuyo proyecto, los resultados dependerán solo de las decisiones que han tomado como seres humanos, no de las circunstancias que la vida les ha brindado.

martes, 17 de marzo de 2009

Amigos y familiares

Entre los propósitos para el nuevo año, escribí : rescatar viejas amistades, hacer unas tantas nuevas y reencontrarme con mi familia allende los mares.

Pensé, no todo debe ser trabajo, hay una parte social en mí que le gusta compartir, conocer personas que no solo se acerquen a mí para decirme que no hay parqueo o hacerme un comentario del deli.

Así que, ayudada de las bondades que brinda la tecnología, me inscribí en Facebook, contacté amigas de mis años de Universidad , llamé a mis tíos en Guatemala, les pedí que a su vez le dieran mi correo electrónico a mis primos y la verdad, el cruce de informaciones entre familia que tenía mas de 10 años de no contactar, me ha llevado a querer hacer un viaje de reencuentro con esa cultura Maya que late en mi corazón y fluye por mis venas.

En relación a mis amigos, me he propuesto asistir a los cumpleaños más a menudo, compartir nacimientos, primeras comuniones, misas y toda clase de eventos en los que una se da cuenta que no está sola en el mundo y que muchas personas sienten, sufren y gozan las mismas situaciones.

Cuan rica se hace la visión del mundo cuando damos cabida en nuestro diario vivir a puntos de vista diferentes, sin etiquetas, sin prejuicios, con la mente abierta y sobre todo con inmensos deseos de aprender .

He percibido que muchos seres humanos están ansiosos de contacto humano en este mundo individualizado que vivimos, he comprendido que seremos más fuertes en la medida que nos unamos, en la medida que hagamos nuestro, el sentir de otra alma y que nada nos acerca más a Dios que colaborar en forma desinteresada y ser el causante de la sonrisa en el rostro de un amigo o del alivio en la vida de un hermano

lunes, 16 de marzo de 2009

Al fin !!

Hace un tiempo le pregunté a mi mejor amiga mis oportunidades de mejora, a raíz de una tarea que nos pusieron en un taller de Liderazgo que estaba realizando. Me contestó que ya no escribía y que no dedicaba tiempo para mí. Muy certera y muy cierta la respuesta, pero eso será tema de otro escrito.....

Así que gracias a ella y a otras personas que me han comentado sus experiencias sobre el arte de bloggear, estoy aqui para ofrecer mi visión del mundo, para compartir mis pensamientos e inquietudes y por qué no para desahogar un poco la presión del ser y estar.

En nuestro caminar por la vida, muchas veces nos ocurren situaciones o somos espectadores de momentos que quisiéramos de algún modo eternizar en la memoria; qué mejor forma de hacerlo que a través de la palabra escrita.

Debo confesar que no soy muy ducha en el arte de improvisar palabras y dejar fluir historias en el teclado, más bien soy un poco old fashion en ese sentido. Lo mío es una libreta, un lapicero y montones de letras que se atropellan por salir en forma más o menos ordenada. Pero heme aquí, dispuesta a permitir que la tecnología no pelee con las musas y me permita plasmar en la pantalla de la computadora mis vivencias

Gracias, Julissa por decir en voz alta lo que hace tiempo me decía a mí misma por lo bajo y a Raquel por motivarme a bloggear cada vez que nos veíamos.