domingo, 31 de mayo de 2009

No somos los dueños de La Tierra


Hace unos minutos acabé de ver la película El día que la Tierra se detuvo o su título en inglés Day the Earth stood y la verdad es que se constituye en una llamada más de alerta sobre el daño que estamos haciendo a nuestro planeta y las consecuencias que ello nos traería.

En un típico lenguaje hollywoodense, lleno de fantasía y ciencia ficción, se narra la historia de unos alienígenas que vienen a destruir a la raza humana para defender o recuperar La Tierra para las demás especies. Hay un diálogo en el cual una ministra le dice al enviado, nuestro planeta, refiriéndose a la Tierra y el le contesta que no nos pertenece. Es allí donde se nos recuerda que de los millones de especies que lo habitan nosotros somos una muy ínfima parte, pero esa pequeña porción está logrando que pronto ya no haya lugar para nadie.

Y es aquí donde aterrizo a nuestra realidad?

Qué derecho tienen los empresarios dominicanos de utilizar una porción bendita de nuestra patria como son Los Haitises para instalar una cementera? es que dentro de los 48,400 kms2 que componen nuestro país no hay otro lugar más idóneo?. No soy experta en biología, ni zoología, ni ninguna ciencia parecida para saber con certeza qué tipo de daño puede ocasionar tal antojo. Pero el sentido común me indica que DEBE haber algún otro lugar que no esté ni remotamente cerca de ese paraíso único en el mundo que nos regaló Dios, en el cual se beneficie el país y los empresarios.

Qué derecho tienen los políticos de disponer de nuestra Patria como que fueran los dueños absolutos de ella? Les recordamos que están en las esferas de poder por nosotros y para servir a nuestro país, no para servirse de él.

Nos toca a nosotros hacer conciencia y educar a nuestros jóvenes en el respeto a la naturaleza. Hay muchas escuelas y colegios en los cuales se toca ese tema y escucho con orgullo a los niños peleando con los adultos cuando ven que se tira basura en la calle o en los campos, y cuando queremos sabotear el delicado equilibrio de la naturaleza. Pero aún hay mucho trabajo por delante. Es hora de que nos demos cuenta de que no somos un país blindado, ni ajeno al mundo, ni en las cuestiones económicas y mucho menos en las ecológicas. Si hacemos algo diferente en nuestro entorno y le enseñamos a alguien cercano a nosotros a respetar las Maravillas que nuestro Creador nos ha obsequiado, aún habrá esperanza, aún habrá sueños, aùn habrà Tierra.

lunes, 25 de mayo de 2009

La Juventud, estado físico o mental?


En el día de ayer leí, no recuerdo en qué periódico, sobre una señora española nonagenaria que se había hecho famosa al escribir un blog, María Amelia López Soliño era su nombre.

Hoy que estaba navegando y tenía un poco de tiempo, busqué el blog y quedé gratamente sorprendida. Su nieto le hizo el regalo del blog al cumplir los 95 años. Este regalo le abrió una ventana al mundo, a conocer nuevos amigos y tener nuevas experiencias que, según sus propias palabras, me quitaron 20 años de encima. Ella hablaba y las entradas las iban publicando, a veces de forma escrita y a veces, en forma de audio.

La señora fue entrevistada por periodistas de diversos países, su historia recorrió el mundo, conoció grandes figuras. Lamentablemente falleció el pasado 20 de mayo, dejando un legado en el ciberespacio de sencillez, humildad, pero sobre todo de la sabiduría que solo dan los años vividos. Así como también la esperanza para decenas de personas de la tercera edad que se motivaron e iniciaron su propio espacio en la web.

Y aquí surje la pregunta, es la juventud un estado físico o mental? La señora María Amelia quien a sus 95 años se dió la oportunidad de conocer y disfrutar de un medio que ni en sus más alocados sueños de niña imaginaría. Que tuvo acceso gracias a ello, a conocer el mundo, el pensar de tantas personas diferentes y a experiencias que no viven el común de los seres humanos. La abuela bloguera era mucho más joven que el veinteañero que se olvidó de sonreír porque no pudo comprar el super carro que deseaba o la jovencita que vive amargada porque no puede comprar la ropa de diseñador que desea o el ejecutivo que sueña con ver su nombre en entrevistas de revistas importantes, pero no hace ninguna contribución al mundo para merecerlas.

Tratemos de ser tan jóvenes como los niños que no se cansan de preguntar y de aprender, que no tienen miedo de vivir nuevas experiencias, de tomar el caminito que está entre los pinares, simplemente para ver donde los lleva y de jugar con lodo o bañarse en la lluvia sin temor a las bacterias y los virus. Las preocupaciones y las responsabilidades arrugan nuestra alma y poco a poco, también nuestro semblante. No les demos la oportunidad. Cantemos, bailemos y de vez en cuando no racionalicemos tanto.

Y si quieren leer y conocer un poco más de María Amelia, una joven que vivió 98 años pueden accesar el siguiente enlace http://amis95.blogspot.com. Les prometo que no se arrepentirán.